
Y así las promesas buenas y nuevas que tuvo el mundo y tuvieron los hombres fueron las que dieron los ángeles la noche que fue nuestro día, cuando cantaron en los aires: "Gloria sea en las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad" Y la salutación que el mejor maestro de la tierra y del cielo enseño a sus allegados para decirles: "mi paz os dejo, mi paz os doy" como joya y prenda dada y dejada de tal mano, joya que sin ella en la tierra ni en el cielo puede haber bien alguno.
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